Hay muchos momentos en los que me gustaría decir muchas cosas que al final me callo. Instantes en los que me perdería en caricias y besos, en respiraciones, en silencios de los que resuenan en los oídos.
No lo hago y por eso esta será mi vía de escape. Un lugar donde decir lo que quiero, donde recordar noches y mañanas, donde soñar despierta que es como mejor se sueña.
Estos días te miraba desde lejos y me gustaba estar así, mirando sin acercarme, simplemente contemplando tus gestos, intentando adivinar lo que pensabas. Te miraba y me perdía en el espacio que se formaba a tu alrededor, como si el resto del entorno se hubiera difuminado. Querría haberme acercado para decírtelo, para haberme puesto en tu campo de visión y que me miraras a mí. No lo hice.
Ahora que lo recuerdo sonrío, sonrío al verme mirándote, sonrío porque es lo que me pasa cuando te pienso.