Tarde otra vez.

Mido la distancia en pasos y recorto los gestos que llevan a mis manos hacia tu cuerpo.

Se convierten en gestos tan grandilocuentes como vacíos y sé que estoy haciendo el ridículo porque yo siempre fui más de distancias cortas.

Busco un contacto visual y analizo cada mirada por si hay una doble intención, un mensaje oculto que me diga que te espere dos calles más allá.

Al final, todo esto es un secreto, un momento compartido entre dos que no debe ver el sol aunque nos llegue la mañana.

Y las dos caras se me confunden a veces y el recuerdo y lo vivido se entremezclan con futuros imposibles, con tardes de sofá y caricias, con piernas que me aprisionan y me dan calor.

Anhelo un pasado que me hizo crecer y un futuro que me volverá más niña sin remedio. Días de lucha y reivindicación y otros de fantasía y juegos.

Y me paro en la misma encrucijada otra vez porque los dos caminos que se abren ante mí están bloqueados por barricadas de realidad. Una realidad que vuelve a dejarme sola en mitad de la nada…

No soy una princesa que espera ser rescatada del dragón, tengo mis armas para domar dragones. Pero la lucha agota y deseo unos brazos que me reconforten, que me digan que todo irá bien, que no siempre tengo que ser la que lidere la batalla.

Y ahora peleo sola contra todo y contra todos una vez más y en los puertos donde pensaba atracar mi bajel no hay un fondeadero libre.

Podría quemar todas las naves ancladas en sus orillas si tuviera la certeza de que eso me daría cobijo pero lo mismo acabo asaeteada por aquellos a los que pretendo acercarme.

Miradas conocidas y cansadas que ondean consignas que me definen… Miradas fugaces y mudas que yo cargo de intenciones…

Volver a pelear por lo conocido, por un sueño que se apagó por falta de sentido o por unos brazos nuevos que tienen a quien abarcar.

Quiero pensar que no acaricio porque no se juega en jardines prohibidos pero me asalta la duda sino será el pasado el que me impide aferrarme a un cuerpo nuevo porque en el fondo añoro lo que viví.

De todas maneras…

Llego tarde…

Otra vez.

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2 respuestas a Tarde otra vez.

  1. jacquelinecordoba dijo:

    “No soy una princesa que espera ser rescatada del dragón, tengo mis armas para domar dragones. Pero la lucha agota y deseo unos brazos que me reconforten, que me digan que todo irá bien, que no siempre tengo que ser la que lidere la batalla”.
    Creo que las palabras sobran. Ha sido hermoso.

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