Un viaje en montaña rusa

Después de una cola interminable que esta vez duró varios años, un carrito rojo con llamas a los lados se para frente a mí y las barreras de seguridad se levantan para dejarme paso. En ese momento miro a quien está detrás de mí en la cola y le dejaría pasar si el tipo de la atracción no me mirara con cara de… “¿te vas a rajar ahora, cobarde?”. Y a mí no me reta ni dios…

Me monto y empieza a subir, a subir, a subir… Delante de mí sólo está el cielo azul. La ascensión es mágica porque parece que pudiera alcanzar el firmamento en unos metros, estirando los brazos. Pero, de repente, la subida se detiene, alcanzo la cumbre, el ritmo se ralentiza… Durante unos segundos puedo verme al borde del abismo, puedo ver el recorrido de subidas y bajadas, loopings, giros que colocarán mi cuerpo en horizontal. Puedo ver todo eso antes de empezar a caer, antes de que mi mente me grite: “¡MIERDA! ¡MIERDA! ¡MIERDA! ¿¿¿¿¿¿POR QUÉ TE SUBISTE??????”

Y caigo casi en vertical, caigo gritando, caigo sin aire en los pulmones, caigo disfrutando de la caída a pesar del terror, del miedo a estrellarme mientras sonrío, me río, me siento viva.

Y en mi recorrido vuelvo a subir, esta vez la altura es menor pero vendrán más giros que me dejarán sin aliento, volveré a sentir el corazón corriendo de la boca al estómago, la cabeza me dará vueltas hasta que llegue el momento final, hasta que el recorrido se convierta en un paseo tranquilo y mi vagón se detenga.

Y será mi último viaje, el más largo, o buscaré otra atracción y haré cola de nuevo. ¿Quién sabe?

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Una respuesta a Un viaje en montaña rusa

  1. jacquelinecordoba dijo:

    Tal vez sea porque leí esto mientras escuchaba el dulce sonido de los dedos de Yiruma sobre el piano en mis oídos, pero tengo esta fugaz sensación de frescura que me recorre como si fuese la brisa sobre mi piel. Hermoso, como siempre, Gloura.
    Hace tiempo no te leía, no sé si te acuerdes de mí (no deberías, no es como si fuesemos amigas de una vida pasada, aunque te sienta cercana por todos los poemas que he leído) pero que sepas que tienes una gran admiradora en mí.
    Gracias por el poema… creo que todos alguna vez hemos experimentado esa sensación de miedo frente al abismo pero luego, cuando nos sumergimos en el vacío, se puede reconocer ese sentimiento de gozo por habernos atrevido a experimentar la caída.
    Vaya que somos raros los seres humanos, ¿no?

    Un abrazo.

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